Presentación de ROSA ROMOJARO, por Aurora Gámez Enríquez, Vocal de Literatura, Ateneo de Coín y Comarca. 20 de febrero de 2026 Es para mí un verdadero honor presentar hoy a Rosa Romojaro, una figura imprescindible de la literatura y del pensamiento contemporáneos, cuya trayectoria une de manera ejemplar la docencia, la creación literaria y el compromiso con la cultura. Rosa Romojaro es catedrática de la Universidad de Málaga, institución a la que ha estado vinculada durante décadas y desde la que ha contribuido de forma decisiva a la formación intelectual de generaciones de estudiantes. Sin embargo, para comprender plenamente su perfil humano y profesional, es necesario detenerse también en una etapa anterior y fundamental de su vida: su actividad educativa en la enseñanza secundaria, y muy especialmente su paso por Coín. Durante el curso 1971-1972, el recién creado instituto de la localidad comenzó a consolidarse como centro educativo y se constituyó por primera vez un equipo directivo propio. Aquel equipo estuvo formado por la directora, Josefa Gómez, la secretaria Rosa Romojaro, y el jefe de estudios Jesús Moreno. No se trató de una mera organización administrativa, sino de un auténtico proyecto educativo que marcaría un antes y un después en la historia del municipio y su comarca. La creación del instituto supuso una auténtica revolución para Coín y su comarca. Por primera vez, la educación secundaria —el Bachillerato— se acercaba de forma estable a la población, evitando desplazamientos y abriendo nuevas posibilidades formativas. El centro comenzó a recibir alumnado no solo de Coín, sino también de localidades cercanas como Alhaurín, Monda, Guaro, Pizarra o Alozaina. Este flujo de estudiantes tuvo incluso un impacto directo en la economía local, generando un notable aumento de la población flotante y dinamizando la vida del pueblo. Pero la verdadera revolución no fue solo cuantitativa, sino cualitativa. Desde sus primeros años, el instituto estuvo profundamente ligado a las actividades complementarias y a los estudios artísticos, una apuesta poco habitual en aquel momento y que, sin embargo, resultó decisiva. Esa vinculación temprana con la cultura, las artes y el pensamiento crítico trazó un camino que la localidad ha mantenido durante décadas y que forma parte hoy de su identidad educativa y cultural. La propia Josefa Gómez, primera directora del centro, fue testigo del impulso que supuso la conversión de sección delegada en instituto pleno. Ella misma lo expresó con claridad al afirmar que aquello permitía a Coín situarse por delante de otros municipios cercanos, como Alhaurín el Grande, donde el instituto seguía siendo todavía una sección. Fue un avance simbólico y real, que situó a la educación en el centro del desarrollo local. En ese contexto, la presencia de Rosa Romojaro en el equipo directivo no fue circunstancial. Su temprana implicación en la gestión educativa, en la organización académica y en la promoción de actividades culturales anticipa ya muchas de las constantes que definirán su trayectoria posterior: la defensa del conocimiento humanístico, la convicción de que la educación transforma a las personas y la certeza de que la cultura es un motor de progreso social. Esa experiencia en la enseñanza secundaria, vivida desde dentro y en un momento clave, enriquecerá posteriormente su labor como profesora universitaria, dotándola de una mirada amplia y profundamente pedagógica. Paralelamente a su carrera docente, Rosa Romojaro ha desarrollado una obra literaria y ensayística de enorme solidez. Como poeta, su voz se ha consolidado como una de las más relevantes de la poesía contemporánea española, con una obra traducida a diversos idiomas y reconocida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Como ensayista y crítica literaria, ha publicado libros teóricos y estudios fundamentales, ediciones de poetas contemporáneos, ensayos periodísticos y también obra narrativa. Los numerosos premios que ha recibido —Manuel Alcántara, Ciudad de Salamanca, Jaén de Poesía, Antonio Machado, Andalucía de la Crítica— dan cuenta del reconocimiento continuado a su trabajo. A ellos se suman distinciones como el Galardón Día de Andalucía de las Letras, la Insignia de la Ciudad de Algeciras o la Medalla del Ateneo de Málaga. En 2023, su trayectoria fue reconocida de manera especial con el Premio de las Letras Andaluzas Elio Antonio de Nebrija, concedido por su obra total, un galardón que reconoce no solo la calidad literaria, sino una vida entera dedicada a la palabra, al pensamiento y a la educación. Rosa Romojaro forma parte asimismo de las Reales Academias de Doctores de España, de Córdoba y de Antequera, y del Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la Mujer de la Universidad de Málaga, entre otros espacios de reflexión y compromiso intelectual. Pero más allá de los premios y los cargos, hay algo que atraviesa toda su trayectoria: la coherencia entre lo que se enseña, lo que se escribe y lo que se vive. Desde el aula de un instituto en Coín hasta la cátedra universitaria, desde la gestión educativa hasta la poesía, su camino ha estado guiado por una profunda fe en el poder transformador de la educación y la cultura. Por todo ello, presentar hoy a Rosa Romojaro es rendir homenaje a una mujer que ha sabido unir raíces locales y proyección universal, compromiso educativo y excelencia literaria. Una autora y profesora cuya huella permanece, tanto en sus libros como en las personas y en los lugares que ayudó a transformar..
AURORA GÁMEZ ENRÍQUEZ
Delegada por Málaga de ACE, Asociación Colegial de Escritores, Sección autónoma de Andalucía (España), Vocal Junta Directiva de la Asociación Internacional Humanismo Solidario. Fundadora de la Asociación por la Literatura y las Artes, ALAS. Presidenta de ALAS, 1999 a 2017.
PRESENTACIÓN DE ROSA ROMOJARO en el ATENEO DE COÍN Y COMARCA
DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA. Feliz día
Tres haikus y una canción de amor
A mi padre, in memóriam
Título: Tres haikus y una canción de amor
© Poema, fotografías y Montaje vídeo, de Aurora Gámez
Enríquez.
© Composición musical y voz, de IA, al cuidado de Javier
Gámez.
Málaga – Andalucía - España, 2026
Tres haikus y una canción de amor
A mi padre, in memóriam
Haiku Aleph ![]()
deja el perfume
de sus versos de amor
para el recuerdo
Haiku Beth ![]()
no puedo, no
versar alas de amor
son tantas, tantas
Haiku Gimel ![]()
momento luz
es lo que necesito
de este silencio
![]()
el peso de las horas
impuesto por la espera
del incansable olvido
desde el ayer no puedo
mirar atrás sin ti
sin
infinito duelo
papá desde el cariño
papá desde el consuelo
papá como el poeta que recita caricias
versifica alabanzas cantadas desde el celo
me corona de risas, me colma de esperanzas
hace sentirme niña que alzar pudiese el vuelo
el peso de las horas
impuesto por la espera
del incansable olvido
agradecerte espero
los años de cuidados
honrar tu bella imagen
con mis días contados
engrandecer
espero
avatares pasados
que contases conmigo
en años desolados
soportases
ausencias
no dejases aislados
a tu linaje uncido
con tus versos soñados
agradecerte
espero
los años
de cuidados
honrar tu
bella imagen
con mis
días contados
Concesión del V Premio Concha Gómez Moya
La Agrupación Socialista de Coín (Málaga) hace entrega del V Premio Concha Gómez Moya, 2025. En esta edición han decidido reconocer la contribución de mujeres coineñas a las letras y la cultura de Coín.
El acto de entrega del premio, tuvo lugar el 28 de noviembre a las 20 horas en la Casa del Pueblo, calle Málaga, número 6 de Coín.
Las escritoras premiadas son:
Aurora Gámez Enríquez
Fuensanta Martín Quero
Araceli Luque
Cris González
María Ángeles Rodríguez Marmolejo
Lorena González “Cherry Chic”
María González Pineda
Marta Carrasco
Pilar Fuentes
Amanda Solano
Marina, madre de Aray
La entrega de los premios estuvo a cargo de Salvador Rojas Merino, presidente de la Agrupación Socialista de Coín.
ATENEO DE COÍN Y COMARCA DEL GUADALHORCE. Literatura, Ciencia y Filosofía
Actividades
DISCURSO DE MAGDALENA ROMERO EN LA INAUGURACIÓN DEL ATENEO DE COÍN VALLE DEL GUADALHORCE
PRESENTACIÓN ATENEO DE COÍN
Buenas tardes, autoridades, señor presidente, miembros de la junta directiva del nuevo Ateneo Coín, Cultura del Guadalhorce, ateneístas, representantes de entidades locales y culturales y asistentes en general a este acto a favor de la cultura, el encuentro y el diálogo, queridos amigos y amigas.
Por no hace mudanza en mi
costumbre, quiero empezar agradeciendo esta invitación al acto de presentación
del nuevo Ateneo de Coín y por haber podido ser partícipe de este proyecto
ilusionante, casi desde sus comienzos. Es un honor para mí, como ateneísta, y
como presidenta de la Federación Ateneos de Andalucía.
Hoy es uno de esos días en los
que resuenan palabras como ilusión, esperanza, satisfacción, confianza,
amistad. Vamos a permitirnos quitar el protagonismo a las palabras díscolas, a
los vocablos desvaídos, asombrados por el uso hostil que de ellos hacen los
humanos.
“Las palabras se pertenecen unas
a otras”, decía Virginia Wolf y yo añadiría, y nos acompañan en todos los
momentos de nuestra vida y en los pensamientos más íntimos. Por cotidianas y
asiduas acostumbramos en demasiadas ocasiones a desposeerlas de su verdadero
valor.
Hay palabras bellas y sonoras por
sí mismas y porque se unen a un significado que, sin entrar en elementos
connotativos, rezuman sensaciones placenteras: ataraxia, serendipia, petricor,
lubricán…
Abstraída en estas cosas de
filólogos, o quizás en una recurrente tarea de búsqueda de palabras y
construcciones poco usuales, encontré, entre un diccionario etimológico y una
gramática comparada, un estudio de David Whyte, que disertaba sobre La
belleza de las palabras cotidianas y creció mi curiosidad. Atrapada en su
lectura, me asombró el hecho de que en las primeras páginas del tratado
desgranaba las acepciones de palabras a las que el uso abusivo que hemos hecho
de ellas las había desprovisto de su verdad, degradándolas a una categoría
inferior. Me propuse ayudar a Whyte a devolverles parte su poder y elegí
algunas que, de un modo u otro, se vinculan a este acontecimiento que hoy
celebramos:
- La belleza, como fruto
maduro de la presencia. La que se produce con la caída de una hoja , con esa
gota de agua suspendida en el pétalo de una flor, en el momento fugaz del
viento que esparce las hojas secas.
- Comenzar, siempre tan
temido el momento del primer paso. Y cuánta felicidad obtenemos al dar ese paso
audaz.
- Cerca, con el sentido de “
a punto de”. Cerca de conseguirlo, de ser felices, de alcanzar esa estrella
inalcanzable que eran los sueños para Cervantes.
- Coraje: el que sale de
su más honda raíz etimológica, de la palabra latina cor, del corazón. Es
la medida de nuestra sincera implicación con la vida, con los otros, con el
futuro, con nuestros proyectos.
Me salté crisis, ira, bajo asedio
y decidí acabar con amor
- Amor: Sentimiento de
afecto, inclinación y entrega a alguien o algo. Tomás, durante el encuentro de
noviembre dijo que él quería impulsar un Ateneo para que sus hijas cuando
crecieran tuvieran un lugar adecuado para disfrutar de la cultura, del
pensamiento y del diálogo. Ese es indudablemente el más generoso acto de amor.
Irene Vallejo, en El infinito
en un junco, relata. Desde tiempos remotos las mujeres han contado
historias, han cantado romances y enhebrado versos al amor de la hoguera.
Cuando era niña, mi madre desplegó ante mí el universo de las historias
susurradas, y no por casualidad. A lo largo de los tiempos, han sido sobre todo
las mujeres las encargadas de desovillar en la noche la memoria de los cuentos.
Han sido las tejedoras de relatos y retales.
Cuando (dentro de mucho tiempo)
alguien me recuerde, me gustaría que pensara en mí como una mujer justa y una
contadora de historias. Una mujer capaz de anudar alegrías, ilusiones, miedos o
esperanza con el color de un hilo de luna y pespunteado de libertad. Y una de
esas historias sería:
Un día, después de un temporal
que anegó el valle, oscureció el cielo y se empeñó en demostrarnos que, cuando
ella se lo propone, con la naturaleza no se puede, un tímido sol iluminó la
mañana en la que un grupo de personas, en torno a un sueño, trazaron un
proyecto, que aún carecía de espacio y de tiempo, pero que se iba a
materializar, porque se habían reunido un puñado de soñadores con voluntad y
coraje de hacerlo realidad. Esa mañana del 2 de noviembre había empezado a
caminar el Ateneo de Coín. El resto de la historia está por contar y os
corresponde continuarla.
Quiero terminar con una historia
que sugirieron la lluvia y el amor:
La lluvia simboliza el
crecimiento, la abundancia. El amor, ya sabemos…El amor mueve el mundo. Sí, es
un tópico, una idea multiplicada hasta el hartazgo; pero, ¿ Hemos intentado
explicar el sentido o la razón del amor en cualquiera de sus manifestaciones?
Entrelazando ambas palabras, me trasladé a El jardín de las palabras, un film
de anime que recrea la historia de encuentros y conversaciones de sus
protagonistas a los que unen la lluvia y el diálogo sosegado. En uno de esos
diálogos, Yukino inicia la conversación con Un tanka, un poema
tradicional como una adivinanza,
“Un trueno lejano,
el cielo nublado,
en caso de que llueva,
¿te quedarás a mi lado?”
El poema sólo tiene una respuesta correcta, la de Takao :
“Un trueno lejano, el cielo nublado, aunque no llueva, me
quedaré a tu lado.”
Nos seguiremos encontrando bajo la lluvia protectora de la
cultura en libertad.
Magdalena Romero
Presidenta de la Federación de Ateneos de Andalucía
Coín 23 de mayo de 2025
EL AMAZONAS ESTÁ ARDIENDO. Poema de Aurora Gámez Enríquez. Música Javier Gámez, con programa IA.
EL AMAZONAS ESTÁ ARDIENDO
(Ondinas por la cinta de Möebius.
Aurora Gámez Enríquez)
Lo que está ardiendo
es
la humanidad
todo lo humano construido
la
ética arde
el cuidado de la tierra arde
la
educación arde
altas llamas consumen la ética, los
ideales,
la
utopía
arde
todo lo valioso del globo terráqueo
se
consume
se
hace humo
desaparece
el verde de los árboles
los
colores de la flor
la
fiereza del felino
la
inteligencia del lobo
arde
la
delicadeza de las aves
el
canto de los pájaros
se
hace muerte el mundo
alcanza la dureza del carbón y la
inmortalidad
de
los minerales
se hace humo el amor, la delicadeza,
la ternura
todo
arde
en el AMAZONAS
contenida
de esencia y vida
este es el finiquito
que
la inhumana humanidad nos deja
ceniza
es el futuro
El Amazonas está ardiendo (p.111-112)
Ondinas por la cinta de Möebius.
Aurora Gámez Enríquez
Lo misterioso
En el íntimo impulso
Fuerzas internas.
Haiku (p. 113)
Ondinas por la cinta de Möebius.
ATENEO DE COÍN-VALLE DEL GUADALHORCE. AURORA GÁMEZ ENRÍQUEZ
Presentación del libro ONDINAS POR LA CINTA DE MÖEBIUS, en el Ateneo de Coín Valle del Guadalhorce.
Mesa de Presentación: Tomás Pabón, Presidente del Ateneo de Coín, Aurora Gámez Enríquez, autora del libro, Antonio Porras, presentador y José Sarria, autor del prólogo.
Presentación del libro de Aurora Gámez Enríquez: Ondinas por la cinta de Möebius. Ediciones Valparaiso, (2023)
Por ANTONIO PORRAS CABRERA
Buenas
tardes.
Ante todo
vaya por delante mi agradecimiento a Aurora por haber pensado en mí para
presentar su libro Ondinas por la cinta de Möebius. Es un verdadero placer
estar hoy aquí compartiendo espacio con vosotras y vosotros.
Aurora es
una escritora, ensayista y poeta, consagrada; consagrada por el reconocimiento
que ha ido sembrando a lo largo del tiempo con su obra literaria y humana. En
toda ella nos muestra su creatividad y su compromiso social y su reivindicación
por el respeto, la igualdad y la implicación en la lucha para conseguir una
sociedad mejor, más justa y considerada con el entorno, con la naturaleza que
nos acoge, que es esa casa común, que nos da sostén y vida, en un marco pleno
de belleza y sensibilidad cuando se observa con los ojos de poeta.
Aurora
tiene en su haber una gran experiencia vital, un cúmulo de vivencias que la
fueron fraguando en su tránsito, haciendo su camino por diferentes lugares de
nuestro país, como viene a mostrarnos con esta obra poética.
Nacida en
Coín (Málaga), hace unos años, bebió las aguas de nuestra tierra andaluza, pero
también las valencianas y las catalanas durante bastante tiempo, ya que vivió,
estudió y trabajó en Barcelona, donde se licenció en Biología por la
Universidad de esa ciudad. Residía en Hospitalet de Llobretat, donde tuve el
placer de conocerla en su etapa juvenil, pues éramos vecinos y amigos del
barrio en Bellvitge, cosa que, a veces, cuando hablamos, nos gusta recordar con
más detalle… Bellvitge era un barrio habitado en su inmensa mayoría por
inmigrantes, sobre todo procedentes de Andalucía. Un barrio luchador,
reivindicativo, como barrio obrero, ansiado de cultura y conocimientos, para
dar a los hijos lo que los padres no pudieron tener en su lugar de origen,
donde aprovechar las oportunidades que el desarrollo en Cataluña nos brindaba.
El
compromiso y el altruismo fueron divisas que se cultivaron en aquel espacio y tiempo.
Nosotros somos, en parte, lo que allí se sembró, pues esa semilla brotó, regada
por la perseverancia a caballo de la ilusión, y fue dando su flor y su fruto
entre aquella juventud inquieta y motivada para saltar a otra dimensión que el
sistema nos tenía vedada. Tal vez, el libro que hoy presentamos sea el fruto de
esa flor que cuajó de aquella semilla. ¡Ay, éramos tan jóvenes!
Pero yo he venido
aquí a hablar de su libro. Aunque no estará de más que os recuerde que, Aurora,
tiene una vasta producción de obras editadas, como podréis ver en la reseña
biográfica de la pestaña del libro, donde se referencian algunas.
El prólogo
corre a cargo de José Sarria, poeta y escrito de reconocido prestigio, al que
quiero recurrir para enmarcar la esencia que se conjuga en él. En la contraportada,
que suele ser un buen epítome para la presentación, dice Sarria:
Ondinas por la cinta de Möebius es
un deslumbramiento, un canto al milagro que nos rodea, un viaje por países
mediterráneos o sierras insólitas y excepcionales como las Alpujarras o las
sierras de Málaga o de las Nieves, donde habita la manzanilla junto al
espliego, la amapola roja o los blancos arrayanes. Pero, también, es exaltación
de la vida, del tiempo vivido y de la necesidad de retornar a los lugares
antiguos de la infancia, para atrapar el instante infinito que habita en ellos,
detenerlo y recuperar la llama que pervive en el corazón de sus ascuas:
“Sobrevivimos / al filo de los sueños / constituidos”, versos de la autora que
dialogan con aquellos otros de William Shakespeare, en boca de Próspero en el
epílogo de La Tempestad: “Estamos hechos de la misma materia que los sueños y
nuestra breve vida cierra su círculo con otros sueños”.
Acompaña el mensaje poético troncal
una abisal reflexión acerca de la existencia y el paso del tiempo, sobre el
misterio que se oculta en la materia (“somos cenizas / y los mismos de
siempre”), una intensa indagación acerca de nuestra fugacidad y la sorpresa de
nuestra insignificancia ante la magnificencia de las leyes que marcan el cosmos.
He de
reconocer que lo primero que me sorprendió fue el título. Las ondinas son
ninfas acuáticas náyades de espectacular belleza que habitaban en los lagos,
ríos, estanques o fuentes velando por la pureza del agua y el tránsito de la
misma. Por otro lado, la cinta de Möebius representa una paradoja, una figura
aparentemente imposible que desafía nuestras nociones preconcebidas de la
realidad, donde solo hay una cara. Simboliza la naturaleza cíclica de muchos
procesos, la eternidad, el infinito… al menos en lo poco que yo sé del asunto.
Si hablamos
de la naturaleza cíclica, la eternidad o el infinito, conjugado con las
ondinas, tal vez podríamos, intentando comprender este constructo, interpretar
que estamos ante un dificultoso equilibrio entre el agua de la vida que fluye,
protegida por la ondinas, en un ciclo permanente, cabalgando sobre la
superficie de la mágica cinta de Möebius, dando, así, una explicación
existencial al propio ser humano y a la naturaleza que lo soporta. Pero esa
simbología, aplicada al título del libro, le corresponde explicarla a la
autora, que es quien decidió ese título, si bien, como decía Josep Conrad: “El
autor solo escribe la mitad de un libro. De la otra mitad debe ocuparse el
lector”.
En todo
caso, dejando de hablar del título, me gustaría resaltar la idea de ecopoesía
que comenta el prologuista: “… se vislumbra una decidida vocación lírica,
enmarcada en la senda creacional de la ecopoesía, marcada por un hondo acento
ecológico y exaltación de la defensa del medioambiente”. Shelley decía que “ser
poeta es percibir la verdad y la belleza” y Oscar Wilde refería: “El ser no ve
las cosas hasta que ve su belleza”, porque si a las cosas las desprendes de su
belleza solo las ves parcial y fríamente e incompletas.
Aurora
conjuga estas dos palabras, ecopoesía y belleza, para mostrar la verdad en toda
su dimensión, porque sin la sensibilidad de la poeta no se percibe la belleza
en toda su magnitud, describiendo la concepción holística de esa verdad sobre
la excelencia de la naturaleza.
Aurora es
bióloga, más aún, botánica. ¿Puede esa atracción por esta materia determinar su
visión del entorno y la belleza que lo conforma? ¿Es, acaso, esta obra una
expresión inmanente de la propia esencia existencial de la poeta? Tal vez sí,
dado su amor a la biología, y la concepción de la naturaleza como un todo en
equilibrio interactivo entre las partes o elementos que la integran. Deduzco
una visión panteísta del universo en la línea de Baruch Spinoza quien defiende
que el universo, la naturaleza y la deidad (Dios) son la misma cosa.
A lo largo
del libro, conforme vas leyendo, percibes que Aurora te ofrece un asiento en el
vehículo con el que transita la vida desde su infancia. Su verso de métrica y
rima variable, está cargado de ritmo y armonía y, como amante y experta en la
poética japonesa, nos presenta abundantes haikus, junto a estrofas más acordes
con la lírica española, incluyendo algunos sonetos adornados de estrambote en
algún caso.
Dedica un primer
espacio a su tierra, a nuestra tierra, en el que nos invita a pasear,
metafóricamente y a horcajadas del verso, por Málaga, Coín, las sierras de
Málaga, Alpujarras, Caminito del Rey, etc. Suele incluir un epígrafe de otro
autor, consiguiendo reforzar el contenido de la propuesta poética expresada en
sus versos. Siendo, como ya he mencionado, maestra del haiku, nos va mostrando,
mediante esta composición, un elemento emocional añadido, propio de la poesía
japonesa. Pongamos como ejemplo su primer poema, dedicado a Málaga, ES MÁS
VIDA:
Haiku inicial:
La sinfonía
de la naturaleza,
llama al amor
ES MÁS VIDA
Un
lugar en el mundo
donde
el jazmín perfuma atardeceres
el
aire es más profundo
deleitas
los placeres.
Ciudad
en que más vida siempre quieres.
En la
página 45 da un impresionante salto y vuela hacia Uruguay. En octubre de 2018
compartimos viaje y objetivo para asistir al 17º ENCUENTRO POETAS Y NARRADORES
DE LAS DOS ORILLAS Y 7º CONGRESO AMERICANO DE LITERATURA, PUNTA DEL ESTE,
URUGUAY,
invitados por Rocío Cardoso como representantes de España que era el país
homenajeado. Fue un inolvidable viaje, junto a Inmaculada García Haro y Antonio
García Velasco, que ella plasma magistralmente en la memoria a través de sus
versos: Montevideo, Punta del Este, Piriápolis, Rocha, etc.
Describe
momentos que, ahora, evoco en mi memoria, como la foto en el monumento al encuentro
entre Carlos Vaz Ferreira y Albert Einstein, donde los seis también nos encontramos
con ellos; o la cerveza negra del café Barbería, de cervezas artesanas, tan
original; el teatro Solís y Tres hermanas, la obra que fuimos a ver; los paseos
por sus calles, plazas y avenidas, la gente bailando tangos en las plazas en
una primavera que a nosotros nos sonaba a otoño.… luego Punta del Este y
aquellos maravillosos días de encuentro y fusión de poetas y narradores de las
dos orillas del Río de la Plata; visita a las escuelas, sembrando y cultivando
amistades de otros lares que luego trascendieron en el tiempo.
Aurora describe
magistralmente esos momentos vividos:
Montevideo
Solo
el crepuscular sonido de algún tango
pudo
alcanzar de lleno ese día especial.
Brindando
con pasión con la cerveza oscura
negra
como la pena de no volverte a ver.
Recorrí
por tus calles, abracé tu Cultura,
mirando
con deleite las casas y el jazmín.
La
arena de tus playas, alcanzaron la herida
y
el agua de tu Plata selló mi despedida.
Volveré
a tu regazo de madre soñadora
recorriendo
las calles que un día yo pisé.
Punta del Este (Pag. 48)
Punta
del Este es
un
lugar en el mundo en verso libre
donde
soñar despierta.
……
He
vuelto encendida de los versos
de
aquel lugar lejano y misterioso
que
incita al pensamiento despertando
la
pasión de vivir y convivir.
Su
siguiente propuesta es Valencia, donde vivió allá por los años sesenta. Nos
habla de la ciudad y su Albufera. Os leo estas dos estrofas dedicadas a
Valencia:
Entre
azahares veo la lengua de mar
unas
cañas al viento entre las aguas
y
unos niños pequeños navegando
contracorriente.
Entre
los azahares los nidos de las aves
que
luchan por vivir y por su prole
contramarea.
(Pág.
59)
Es
imprescindible en esta línea, referirse a su localidad natal. Coín y su entorno
tiene por sí mismo entidad suficiente y sólida para anclarse la memoria de la
niña que vio la luz allá… Coín, Sierra de las Nieves, Los pinos de El
Nacimiento, Tajo Rayo… son lugares a los que canta con sus versos.
Tajo Rayo:
(Primer
cuarteto del soneto Pag. 69)
El
agua que no cesa sobre la piedra dura
charcos
y pozas frescas por la roca descienden
plena
sierra frondosa, tierra de cal blancura
aromas
que se suman y que al fluir requieren.
Una
siguiente dimensión nos plantea, la referida a las experiencias vividas en
Barcelona en su juventud, Bellvitge, su barrio y el mío, las Ramblas de las
Flores y la Ciutat vella, las Golondrinas del puerto…
Barcelona
dejó su huella en Aurora, una huella profunda y determinante en muchos aspectos
de su personalidad y su evolución intelectual, como ya he mencionado antes, tal
como este haiku viene a constatar:
Es
Barcelona
la
ciudad donde alcanzo
mayor
cordura.
Bellvitge, tiene
especial trascendencia como muestran estos versos extraídos de su poema
“Bellvitge soñado” (Pág. 77):
Era
Bellvitge un campo abandonado
la
ermita fue el origen, fue la cuna
el
camino a andar, un lugar sagrado
de
culto maternal y misterioso.
Creció
el barrio llegando a ser poblado
con
sus inmensos bloques
multiplicó
su suelo del pasado
apilando
los pisos hacia el cielo
y
un mundo le resurge ensimismado.
Mi
juventud contienes.
El
siguiente espacio lo dedica a Al-Andalus. Con epígrafes de José Sarria, María
Victoria Atencia, Paloma Fernández Gomá, Encarna López, Mercedes Sophía Ramos o
María Jesús Fuentes. Es una eclosión donde los sentidos perciben un conjunto de
estímulos que abarcan un amplio abanico de sensaciones. Nos habla de aromas,
sonidos, colores, sabores y amores de Al-Andalus, deshojando en cada verso lo
singular de nuestra tierra hasta llevarnos a percibir su belleza en toda su
plenitud.
Ejemplo.
Sonidos (Pág. 88):
Canta
un pájaro, suena como un mirlo
sobrevolando
entre árboles y el verde
se
escucha un trino dulce como miel
su
tono brilla, luce entre las rosas.
Melodiosos
jilgueros, flauta mágica
que
enciende la pasión o el dócil beso.
Luego, para
concluir su obra, nos lleva a otro espacio, dando protagonismo a una
espiritualidad laica, con epígrafe de Alicia Wagner, con las cruces de mayo y
la inocencia de la primavera, con disentir y dos sonetos con estrambote (Menos
la luz del sol y Voluntad o morir), para concluir con el poema que da título al
libro: “Ondinas por la cinta de Möebius” y con otro poema que inculpa a toda la
humanidad, titulado: El Amazona está ardiendo” donde se denuncia que arde toda
la humanidad y sus valores. Un excelente broche para dejar constancia de ese
espíritu del que inicialmente hablábamos. De esa implicación y sentimiento
holístico de contenido panteísta donde todos somos una parte del todo y el todo
somos todos.
Permitidme que antes de concluir tome una cita de
Rabindranath Tagore, referida a la poesía, cuando dice: “La poesía es el eco de
la melodía del universo en el corazón de los humanos”. Creo que Aurora, en su
poesía, nos muestra esa especial capacidad para captar ese eco universal y
cósmico que nos ofrece el entorno.
Finalmente felicito a Aurora por su impresionante
obra, por el acierto de su propuesta lírica y os invito a imbuiros en ella
porque, seguro, encontraréis la belleza de las cosas anclada a la realidad que
nos muestra la autora con su sensibilidad poética.
Fdo.: Antonio Porras Cabrera









